Persona ordenando un montón de documentos sobre un escritorioFoto: Pexels (licencia libre, sin atribución obligatoria)

Tres deudas, tres cuotas, una cifra conjunta de 288,17 euros al mes. Ese es el punto de partida de un caso inventado que vamos a desmontar con números, porque la pregunta que más se repite alrededor de las deudas es siempre la misma: ¿me conviene juntarlas todas en un solo préstamo? La respuesta honesta es que consolidar deudas a veces compensa y a veces sale caro, y lo que decide el resultado no es la idea de unificar sino la letra pequeña del nuevo plazo. Verlo con cifras ahorra bastante intuición equivocada.

Antes: tres deudas con tres relojes distintos

Imagina a una persona con tres obligaciones abiertas a la vez. Una tarjeta con 2.600 euros pendientes a un 22 % nominal anual, que va pagando con 90 euros al mes. Un préstamo personal con 4.000 euros por devolver a un 11 % y 36 meses por delante. Y la financiación de un electrodoméstico, 1.400 euros a un 14 % con 24 meses de recorrido. En total, 8.000 euros de deuda viva repartidos en tres contratos que vencen en momentos diferentes.

DeudaPendienteTipo nominalCuota mensualMeses restantesIntereses hasta liquidar
Tarjeta2.600 €22 %90,00 €421.136,65 €
Préstamo personal4.000 €11 %130,95 €36714,38 €
Financiación de tienda1.400 €14 %67,22 €24213,23 €
Total8.000 €288,17 €2.064,26 €
Caso hipotético calculado con cuotas constantes. Si nada cambia, la persona paga 10.064,26 euros en total y la cuota conjunta va bajando a medida que vencen las deudas más cortas.

Dos detalles que suelen pasar desapercibidos. El primero es que la cuota conjunta de 288,17 euros no dura siempre: a los 24 meses se acaba la financiación de la tienda, a los 36 el préstamo personal, y solo la tarjeta se alarga hasta el mes 42. El segundo es que la deuda más cara no es la más grande. La tarjeta pesa un tercio del total y genera más de la mitad de los intereses. Cualquier decisión sensata empieza por mirar ahí.

Después: un solo préstamo, cuatro plazos posibles

Supón ahora que la entidad ofrece reunificar los 8.000 euros en un único préstamo al 9 % nominal, con una comisión de apertura del 2 %, es decir, 160 euros. El tipo es bastante mejor que el de la tarjeta y que el de la financiación de la tienda, y suena a buena noticia. Lo que cambia el resultado es el plazo que elijas, porque la entidad suele ofrecer varios. Estos son los cuatro más habituales, calculados con las mismas condiciones.

Plazo del nuevo préstamoCuota mensualCoste total (con comisión)Frente a no hacer nada
36 meses254,40 €9.318,32 €Ahorras 745,94 €
48 meses199,08 €9.715,86 €Ahorras 348,40 €
60 meses166,07 €10.124,01 €Pagas 59,75 € más
84 meses128,71 €10.971,86 €Pagas 907,60 € más
Préstamo único de 8.000 € al 9 % nominal con 2 % de comisión de apertura. Comparado con los 10.064,26 € que costaría seguir como hasta ahora.

La tabla se lee mejor de abajo arriba. Con 84 meses la cuota cae a 128,71 euros, un 55 % menos que los 288,17 de partida, y es exactamente ese alivio inmediato lo que hace tan atractiva la oferta. Pero la persona termina pagando casi mil euros más que si hubiera seguido con sus tres deudas tal como estaban. Con 60 meses el resultado queda en tablas: la cuota baja de manera notable y el coste total es prácticamente el mismo, algo más caro en realidad. Solo con 48 y 36 meses sale a cuenta de verdad, aunque con 36 la cuota de 254,40 euros apenas descansa respecto a la de partida.

Mujer consultando el móvil con una tarjeta bancaria en la mano mientras calcula si le compensa consolidar deudas
La pregunta útil no es cuánto pagaré cada mes, sino cuánto pagaré en total. Foto: Vitaly Gariev, Unsplash.

Qué enseña la comparación sobre consolidar deudas

Consolidar deudas no es bueno ni malo. Es una herramienta cuyo resultado depende del plazo, y el plazo es justo la variable que más tienta alargar. Hay una frontera, en este caso entre los 48 y los 60 meses, a partir de la cual el ahorro de la cuota se convierte en un sobrecoste. Esa frontera cambiará con otros tipos y otras comisiones, pero el mecanismo es siempre el mismo: bajar la cuota casi nunca viene de pagar menos, viene de pagar durante más tiempo.

Los datos del Banco de España ayudan a entender por qué la deuda de consumo pesa tanto en el día a día. En la presentación de los resultados de la Encuesta Financiera de las Familias de 2024, publicada en abril de 2026, el organismo señala que en 2024 los pagos por crédito personal suponían el 27 % de todo lo que los hogares pagaban por sus deudas, aunque ese tipo de deuda solo representaba el 11 % del total que debían. Una deuda relativamente pequeña, con tipos altos y plazos cortos, se lleva una parte desproporcionada de cada mes, que es justo lo que le ocurre a la tarjeta de nuestro caso. Por eso la tentación de estirarla en un préstamo largo es tan comprensible, y por eso quien compara solo la mensualidad está comparando mal.

También conviene recordar que reunificar no es un derecho. Un préstamo para juntar deudas es un crédito nuevo, y el artículo 14 de la Ley 16/2011 de contratos de crédito al consumo obliga a la entidad a evaluar tu solvencia antes de concederlo, así que mirará tus ingresos, lo que ya debes y, en su caso, las garantías antes de decidir. Lo habitual es que quien más necesita aliviar su carga sea quien menos margen tiene para negociar. Por eso merece la pena conocer tu propia situación antes de pedirlo: el Banco de España permite solicitar de forma gratuita el informe de la Central de Información de Riesgos, que recoge prácticamente todos los préstamos, créditos y avales que las entidades declaran a tu nombre, es decir, lo que cualquier banco verá de ti.

La trampa que aparece después de firmar

Hay un riesgo que no sale en ninguna tabla porque depende de lo que ocurra después. Cuando las tres deudas se convierten en una, la tarjeta queda a cero, y una tarjeta a cero con su límite intacto es una tentación muy concreta. Supongamos que nuestra persona elige el plazo de 60 meses, el que dejaba el coste prácticamente igual, y que a lo largo del primer año vuelve a cargar en la tarjeta 1.500 euros entre imprevistos y pequeñas compras. Si los devuelve con 60 euros al mes al mismo 22 %, tardará 34 meses y pagará unos 525 euros de intereses por esa segunda deuda, mientras sigue pagando los 166,07 euros del préstamo de reunificación. La cuota conjunta vuelve a subir hasta 226,07 euros y la operación que iba a aliviar el presupuesto acaba costando bastante más que no haber hecho nada.

Persona introduciendo una tarjeta de crédito en un datáfono que sostiene otra persona
Una tarjeta a cero después de reunificar es el punto de partida más habitual para volver a endeudarse. Foto: Clay Banks, Unsplash.

Por eso quien unifica deudas debería decidir en el mismo momento qué hace con la tarjeta: cancelarla, bajar su límite o, como mínimo, dejar de llevarla encima durante una temporada. Tiene poco que ver con la fuerza de voluntad y mucho con apartar la herramienta con la que nació buena parte de la deuda. Lo mismo vale para la financiación en tiendas. Si las tres deudas aparecieron porque el presupuesto del hogar no cuadraba, juntarlas reordena el pasado, pero no cambia nada del mes que viene.

Tampoco hay que descartar la opción de no firmar nada y reorganizar los pagos. Si la persona del ejemplo mantiene su esfuerzo de 288,17 euros al mes y, a medida que vencen la financiación de la tienda y el préstamo personal, destina las cuotas liberadas a la tarjeta, termina en 37 meses en lugar de 42 y paga en total 9.955,94 euros frente a los 10.064,26 de partida. El ahorro es modesto, unos 108 euros, porque la tarjeta solo recibe el empujón en la segunda mitad del camino, pero no exige comisiones ni una nueva firma. En este caso concreto, el préstamo único a 48 meses sale todavía mejor, con 9.715,86 euros en total y una cuota más baja, de modo que la comparación útil no es unificar o no unificar, sino qué alternativa concreta cuesta menos con el esfuerzo mensual que de verdad puedes sostener.

Antes de pedirlo, tres comprobaciones

La primera es calcular el total, no la cuota. Suma lo que te queda por pagar en cada deuda hasta el último euro y compáralo con la cuota por el número de meses del nuevo préstamo más la comisión de apertura. Si el segundo número es mayor, la unificación solo compra tranquilidad mensual a un precio que tienes que decidir si merece la pena. Si quieres repasar cómo se esconden los costes en una oferta de crédito, lo contamos en el artículo sobre intereses ocultos en un préstamo.

La segunda es mirar las garantías. Algunas ofertas de reunificación piden un avalista o se apoyan en una hipoteca ya existente, y entonces lo que está en juego ya no se limita al dinero: puede afectar a la vivienda o comprometer a otra persona. Merece la pena preguntar expresamente qué garantía se exige y qué ocurre si dejas de pagar. Son, en el fondo, las mismas preguntas que conviene hacerse antes de firmar un préstamo personal, solo que aquí hay más dinero y más plazo en juego. La tercera es agotar las alternativas más baratas: pedir a tu entidad una modificación de condiciones, una ampliación puntual de plazo o un periodo de carencia, o dedicar cualquier excedente a liquidar primero la deuda más cara, que en nuestro caso es la tarjeta.

Si al hacer las cuentas el nuevo préstamo sale mejor que seguir como estás, con un plazo razonable y sin garantías que te incomoden, unificar puede ser una decisión inteligente. Si solo mejora la mensualidad, probablemente estés cambiando un problema pequeño hoy por uno más grande en unos años. La diferencia entre ambos escenarios la muestra la tabla, y se calcula en cinco minutos con una calculadora y los papeles delante.

Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las deudas, los tipos y las comisiones del caso son hipotéticos y están calculados para ilustrar el efecto del plazo. Cualquier operación real debe evaluarse con la oferta concreta de la entidad.

Fuentes consultadas: Banco de España, «Principales resultados de la EFF 2024» (presentación de abril de 2026) y «Información de riesgos (CIR)»; BOE, Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo, texto consolidado, vigente a fecha de octubre de 2026.

Por Sergio